Páginas

julio 29, 2011

Journey (Beta): La Soledad de Muchos


 "Hermoso"

No es una palabra común para describir un juego. Pero es la primera que me vino a la mente cuando alguien me pidió mi opinión al haber jugado el beta de Journey.

Cuando comienzas el juego lo único que puedes ver es una vasta extensión de arena y dunas, y un misterioso personaje envuelto en un manto rojo de los pies a la cabeza. Es precisamente este personaje al que debes guiar a un objetivo que realmente no se te ha dado a conocer.

Al principio no hay historia, no hay diálogos, y no hay ninguna guía que te indique a dónde ir. Tus movimientos se limitan a saltar y mover tu avatar. Y es así como debes iniciar el viaje y deambular por el mundo que te rodea.


Una vez que descubres las primeras ruinas puedes conocer una pequeña parte de la historia, la cual se va revelando por medio de imágenes fijas, similares a jeroglíficos, cada vez que tocas unas estatuas de gran tamaño con una apariencia similar a la tuya.

Dentro del beta puedes agregar un nuevo movimiento a tu repertorio, que es el de volar por pequeños períodos de tiempo. Pero para hacerlo primero necesitas cargar tu pequeña "barra" de vuelo, ya sea en puntos específicos del mundo, o esperando a que se regenere automáticamente.

El juego es exageradamente minimalista en cuanto a gameplay, pues básicamente se limita a navegar el vasto mundo para averiguar qué es lo que ha pasado con tu raza. Es aquí donde se asoma más que en cualquier otro aspecto del juego el sello de thatgamecompany (quienes desarrollaron Flow y Flower): más que un videojuego, Journey es una experiencia.

Y ciertamente, online y offline, es una experiencia como ninguna otra. En una industria que ya se caracteriza por incluir un aspecto social en cualquier juego, thatgamecompany ha incluido un modo multiplayer que va más allá del simple hecho de jugar con otras personas.

El mundo de Journey, como ya mencioné, es un gran vacío. Es una gran extensión de desierto, con ocasionales ruinas y formaciones de roca. No hay música de fondo. No hay voces. El único sonido que te acompaña es el de tus pisadas en la arena, y el viento soplando.

No es fácil explicar la solitud que se siente al jugar Journey sin haberlo experimentado, pero en ningún juego me había sentido tan solo con un control en mano.

Pero de repente, mientras vagaba por el desierto en busca de la siguiente pista sobre mi historia, puedo ver una figura asomándose detrás de unas dunas. Una figura igual a mí.



En Journey todo el tiempo estás jugando en línea, por lo que de repente puedes encontrar uno que otro viajero que comparte el mismo mundo.

No hay nombres ni identificadores, ni un sistema de comunicación más allá de un pequeño llamado de sonido, acompañado de una sutil indicación visual del personaje que inicia el "diálogo". Así, dos perfectos extraños intercambian saludos, y empiezan a acompañarse en su viaje.

Descubrimos que cada vez que estamos juntos se regeneran nuestras barras de vuelo, lo que facilita la labor de exploración y resolución de acertijos. Seguimos trabajando en conjunto a lo largo de varias secciones, para descubrir nuevas piezas que nos lleven a descubrir quiénes somos, o hacia dónde vamos. No sé quien era este extraño, y mucho menos si algún día podré volver a jugar con él (o ella), pero desde que lo encontré no quise volver a jugar solo, a pesar de que en cualquier momento cualquiera de los dos pudo haber seguido su camino. No quería sentirme abandonado de nuevo en ese mundo desolado.

Sin embargo, justo al momento de llegar a lo que parece un castillo, el viento comienza a soplar más fuerte, y todo comienza a oscurecer. Es el fin de este viaje de prueba.

Antes de jugar Journey, sabía que iba a ser una experiencia diferente. Pero nunca imaginé que sería algo tan único, genial y, sobre todo, profundamente emocional. Jenova Chen y todo el equipo de thatgamecompany lo han logrado de nuevo.

Este es un juego que debe ser, valga la redundancia, jugado por todo gamer que se precie de serlo, sobre todo por aquellos quienes defendemos al medio como una forma de arte y/o algo más que una simple forma de entretenimiento.


Con todas las emociones y sensaciones que despierta, estoy seguro que Journey será uno de esos ejemplos en que el medio sirve como toda una experiencia, que a muchos puede hacerles reconsiderar hasta donde puede llegar un videojuego.

0 comentarios:

Publicar un comentario